Desde hace tiempo reconozco que mi vocación por la escucha, la palabra y la exploración creativa comenzó mucho antes de poder nombrarla. Desde niña escribo, canto, cuento historias y leo. La palabra ha sido siempre un territorio íntimo, un lugar donde ordenar lo vivido, imaginar otros mundos posibles y dar sentido a la experiencia.
Con los años comprendí que ese vínculo profundo con la expresión simbólica —la escritura, la voz, el arte— también podía convertirse en una forma de acompañar a otras personas en sus propios procesos.
Soy graduada en Psicología por la Universidad de La Laguna, donde también cursé el Máster de Profesorado en la especialidad de Orientación Educativa. A lo largo de mi recorrido he continuado formándome en distintos enfoques que dialogan con mi manera de entender el acompañamiento: la terapia narrativa, las terapias artísticas y expresivas, las perspectivas decoloniales en psicología y la eco-psicología.
Actualmente curso el primer año del Máster de Terapias de Artes Expresivas, Trauma y Embodiment en el Instituto Poiesis en Barcelona. Mi camino académico ha sido una base importante, pero no la única: gran parte de mi formación nace de la curiosidad, la búsqueda propia y el aprendizaje en contextos vivos.
He trabajado en espacios sociales con infancia, adolescencia y personas adultas, acompañando procesos educativos y comunitarios. También he participado en contextos internacionales, como en campos de refugiados en Grecia y en proyectos con infancia institucionalizada en Rumanía. En estos espacios, la escucha toma otras formas y se vuelve aún más esencial. Allí desarrollé propuestas artísticas orientadas a fortalecer la autoestima, la confianza y la expresión emocional.
A lo largo de mi recorrido he comprendido que lo que me mueve no sigue una sola línea, sino múltiples caminos que se entrelazan.
Por un lado, el encuentro con el acompañamiento terapéutico desde lo creativo, donde reconocí la potencia de la expresión artística para sostener procesos de transformación cuando se da en un espacio cuidado, sensible y respetuoso con los tiempos de cada persona.
Por otro, el vínculo con maestras, autoras y mentoras que han ampliado mi mirada sobre lo terapéutico, lo político y la vida. Resuena en mí el trabajo de Jennifer Mullan, Zelaika Hepworth, etc así como las corrientes ecofeministas y pensadoras como Yayo Herrero, Vandana Shiva, Larissa Pérez, y un largo etc. También han sido fundamentales los aprendizajes junto a mentoras y terapeutcas que acompañaron mi camino como Flor Carbajal, Lucía Cadenazzi, Laura, etc.


Desde hace más de seis años participo en proyectos comunitarios vinculados al cuidado de la tierra y de las personas como han sido la A. S. Plantamor o actualmente en la A.S.M. Finca Adama. Para mí, el trabajo terapéutico no está separado de la forma de vivir: ambos forman parte de una misma búsqueda ética y estética.
De manera transversal, atraviesa todo mi recorrido la conexión con el territorio canario y su cosmovisión. Habitar estas islas me ha llevado a profundizar en la relación con la tierra, la memoria y las formas de vida que sostienen lo comunitario. La naturaleza, los ritmos del entorno y la herencia cultural que atraviesa este territorio forman parte de mi manera de comprender el acompañamiento.
Actualmente continúo profundizando en la exploración de lo somático y en cómo el cuerpo, el arte y la naturaleza dialogan entre sí. Me interesa comprender cómo habitamos el cuerpo como un territorio vivo, y cómo desde ahí se abren otras formas de escucha, expresión y transformación. Sigo acercándome también a perspectivas decoloniales que cuestionan las formas en las que hemos aprendido a mirar y habitar el mundo, poniendo atención en la relación con el territorio y en las memorias que lo atraviesan.
Estos caminos no están cerrados ni separados. Se cruzan, se transforman y continúan creciendo conmigo. Desde ahí acompaño: desde un lugar en construcción, que escucha, que se deja afectar y que confía en la capacidad creativa de cada persona.




